¿Qué es de uno si no tiene un
equipo por el cual sufrir? ¿Si no tiene un equipo por el cual llorar?
Muchas veces decimos: “Así no se puede, con esto no llegamos a
nada” y al próximo sábado o domingo ya estamos alentando al equipo y gritando:
“queremos salir campeones”.
Todo futbolero recuerda la primera vez que fue a ver al equipo de
sus amores, el día ese en que su equipo le dio la primera gran alegría de su
vida, o la primera vez que lo hizo llorar, la primera vez que lo decepcionó,
“esa vez”.
La pasión por un equipo lo puede todo. Puede hacernos encontrar el
dinero que antes no teníamos, solo para comprar una entrada. Puede hacernos
mentir a nuestras novias: “hoy no puedo porque tengo que quedarme en casa a
cuidar a mi abuela”, para después aparecernos pintarrajeados con los colores de
nuestro corazón, en la “popular”.
Salen los equipos. Los colores y
los gritos se mezclan con un toque de fuegos de artificio y bombas, mientras
que por abajo se escucha “gaseosas, papitas, palomitas de maíz, etc.”. Por otro
lado se escuchan redoblantes bombos y trompetas. Silbidos a lo lejos, para el
equipo rival. Insultos que van de lo grotesco a lo burlón para el árbitro.
Todo en orden, dice el colegiado.
“Silencio”, si se puede decir, para escuchar el pitazo inicial.
Ese pitazo que va a decir: “por los 90 minutos siguientes te vas a olvidar cómo
te llamas, donde vivís, de donde eres. Solo vas a ser uno más del equipo, el
que va a dar su aliento para que estos 11 guerreros no bajen los brazos.”
La pelota gira, con una gracia infinita. Los jugadores la siguen
al compás, acariciándola. Se acercan al área, el estadio completo se para, se
enmudece. El jugador remata y el balón juega una danza rara con la red, al
tiempo que comienza un sonido ensordecedor que parece no tener fin.
La alegría explota, se nota en los rostros coloreados que lo
rodean a uno. Abrazos, llantos, gritos.
este vídeo explica como se puede vivir este festival y como un hincha demuestra toda la pasión que siente por su club.
En conclusión para muchos todos los que son hinchas de un club y gastan el dinero que consiguen viendo al equipo que aman al estadio, son unos inadaptados, pero ellos como van a sentir la pasión del fútbol si nunca fueron a ver a algún club, nunca sintieron la emoción de celebrar abrazando a alguien que ni conoce cuando su equipo marca un gol, nunca cantaron con una gran melodía en la popular, nunca pero nunca sintieron la pasión por los colores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario